Relato.

En esta ocasión os quiero dejar un pequeño relato, para como bien dice el titulo tomar un poco de aire fresco. Mi comienzo con la escritura, por motivos fortuitos en un concurso literario, lo hice con un personaje peculiar y especial llamado Raúl. Y además, siempre cerca de la escena, y a veces hasta como personaje principal esa infusión llamada “té”.

Algunos de los relatos se quedaron fuera del libro “Té con Raúl” y tampoco encontraron su hueco en “Té Quiero”. Y que mejor, que poco a poco, compartirlo con vosotros que cada semana os asomáis a esta ventana. Me acompañáis y hacéis más grande este lugar.
Deseando que paséis un buen ratito, os dejo el relato que antes mencionaba, un relato que consiste en una carta que Ángela, personaje principal de “Té Quiero” le escribe a Raúl, titulado «Aire fresco»

Querido Raúl:

Ahora andarás por el despacho, con tus demandas y temas judiciales. Siempre has tenido amor por tu trabajo. No es habitual que yo te escriba unas letras a ti. No. No lo es. Es todo lo contrario, siempre me has deleitado con tus párrafos, notas, escritos…
También tu amor por la escritura y la lectura lo has manifestado constantemente. Has tenido mucho amor con las cosas que te han gustado. Me incluyo yo también, ¡eh! Pero también incluyo a Isa, a Sonia y a la otra. No la recuerdo con se llama y mira que la tengo en la punta de la lengua. ¡Ah! Sí. Lucía, ese era su nombre. Las mujeres Raúl, si no lo sabemos, lo sospechamos. Y siempre intuí que andabas entre faldas.

Fíjate lo que es la vida. En un instante, en un momento, todas mis sospechan se resuelven, dejando claro que tengo una buenísima intuición. ¿Cómo? La vida Raúl. La vida. El otro día recuerdas que fui con unas amigas a una fiesta que se celebraba en el pub de la esquina del colegio de mayores.
Allí nos tomamos algunas copas de más, y ella… Sí, ella. Sonia me besó. Me gustó muchísimo, tanto que estos días atrás nos hemos visto a escondida. He decidido marcharme con ella a su casa. Es lo mejor. Ella que nos ha tenido a los dos sabe que necesitamos aire fresco. Aunque tú siempre lo has tenido, siempre.

No estoy loca. No lo estoy. Y soy más legal que tú. Mucho más. Llevas años con tu “aire fresco” y sin resfriarte. En cambio, yo nada más resfriarme, tomo mi medicamento, que en esta ocasión es una pastilla llamada Sonia.
Te dejo la tetera puesta, para que sigas disfrutando de tu té verde. Y te deseo la mejor de las suertes, y que no te falte el aire. Tú aire fresco.

Hasta siempre. Ángela.

Gracias por estar. Os mando un abrazo de oso. Seguimos….