El bloqueo lector.

Paseaba el otro día por el paseo marítimo de Marbella, cuando vi a una persona que hacía bastante tiempo que no sabía nada de él. Muchísimo tiempo. Para ser más concreto desde mi época de estudiante del instituto no nos veíamos, y la verdad que ha llovido bastante desde entonces. Lo que más recuerdo de este amigo era que le encantaba leer. Devoraba libros. Sin lugar a dudas, era el que más leía de mi clase. Aunque seguramente de muchas de las aulas que componían en aquella época el centro educativo.
Quedé muy sorprendido al abordar el tema de los libros, lo vi muy desganado y como si nada de lo que os he contado de él fuese cierto. En otras palabras, que parecía alguien que apenas había tenido un libro entre sus manos. Le invité a ir al médico o al psicólogo, ya que creí que debía curarse esos males. Ese bloqueo lector que tenía, había que intentar desbloquearlo, y para ello me saque una tarjeta de visita del bolsillo y se la ofrecí:

 ¿Me mandas al médico y al psicólogo? – me dijo
 Si, visítalo, es un doctor muy especial, acude a su consulta. ¡No te arrepentirás!

Este buen hombre, al que recuerdo como un adolescente, fue a visitar tres días más tardes al doctor que le recomendé. Lo atendió, después de comentarle que ha intentado muchas veces leer, pero que se cansa, que no le motiva. Por circunstancias personales y de trabajo dejó de hacerlo y que ahora no tiene habito alguno, se bloquea tanto que lleva años sin leer.
El profesional lo miro y después de oírlo con detenimiento, empezó a escribir, confeccionándole varias recetas. Eso sí, le indico que no debería de ir a cualquier farmacia, sino a una que él le reseñó. También le hizo saber, que con lo que le estaba recetando en tres meses debería estaría “curado”, de lo contrario habría que estudiar más su bloqueo, y por consiguiente su diagnóstico sería más grave.

El desconcierto de mi amigo iba en aumento, la letra ilegible del doctor tampoco le ayudaba nada, no sabía cómo se había metido en esta historia. Sin embargo, decidió dar un paso más acudiendo al lugar que le envió. Allí una joven muy amable le hizo pasar a otro mostrador, donde detrás había una estantería pero no de medicamentos, sino de libros. Cogió ella la primera receta y le saco un ejemplar de “Marina” de Carlos Ruiz Zafón, le explicaba que es un libro con un toque oscuro, pero que le va a gustar mucho, y que si se lo toma en varias dosis podrá ayudar a los tres protagonistas de la historia, y estos a la vez le abrirá el apetito de seguir leyendo.
La segunda receta era otro libro del Zafón “La sombra del viento”, la historia de una familia librera, los Sempere, y un secreto que ocultan. Aunque es adictivo, no pasa nada si no puede dejar de leerlo aunque se le cierren los parpados, acabó diciéndole.
“La mujer justa” de Sandor Marái, era la tercera de las recetas. Esta con más contenido, y donde se puede ver una relación entre tres personas, vistas desde el punto de vista de cada uno de ellos. Será fácil de digerir, si has “tomado” los anteriores, le explicaba sin perder su sonrisa.
Otra receta más, “Novela de ajedrez” de Zweig. Al darle este libro, se puso sublime, algo seria, contándole que la vida es como el ajedrez. Y hay que mirarla y estar pendiente de ella, para disfrutarla y vivirla.
La última de las recetas era un libro de los llamados modernos, Contra el viento del Norte” de Daniel Glatauuer. Con el que podrá coronar ya el hábito de la lectura, con un tema de actualidad de esta época que nos toca vivir.
Se sentía abrumado, pero a la vez contento con las indicaciones que le dio la “farmacéutica librera”. Es más, para terminar le dijo te voy a dar otro libro más, pese a que no te lo han recetado, es un regalo. Un thriller, “Vestido de novia” de Pierre Lemaitre, muy emocionante ya que después de los anteriores, pedirás más acción y suspense. ¡Te vendrá genial!

Salió de allí con una bolsa cargada de libros, pero sobre todo salió con el antídoto necesario para superar ese bloqueo lector que hacía tiempo que lo acompañaba.

Disculpad mi atrevimiento en este post, pero lo único que pretendía era dejar constancia de algunos libros que pueden desbloquear ese bloqueo lector que podemos tener en algunos momentos. Seguro que tú, como el “doctor”, tienes otras recetas literarias que consigan que las ganas por leer no se pierdan y se mantengan vivas.

-¿Qué libro o libros, recomendarías para enganchar a leer?
-¿Has leído algunos de los mencionados? ¿Te gustó?

Gracias por “andar” por aquí.  ¡Hasta otra!