Los cuentos o historias infantiles.

Si hacemos un pequeño esfuerzo de recordar cuando nos contaron algún cuento -sí de aquellos clásicos- además de dibujarnos la sonrisa en nuestro rostro, quizás nos haga recordar otras cosas y afloren nuestros sentimientos que siguen guardados, a buen recaudo, en un pequeño rincón de nuestro cerebro.
También ocurrirá algo parecido si recordamos no solo cuando nos leyeron, siendo cuando nosotros mismos leímos, o hemos leído esos cuentos o historias a nuestros hijos, nietos, sobrinos o a cualquier “criatura infantil”.

Y ya que nos hemos metido en este “hoyo”, pues vamos a contarnos algo sobre esto. Sobre las historias o cuentos infantiles clásicos. Para romper el hielo, como se suele decir, voy a comenzar yo mismo.
Peter Pan – sí así de sopetón – es uno de esos cuentos que siempre me gustó. Desde que lo leí –esta historia, no me la leyeron- ha sido uno de los que con más cariño recuerdo y que he tenido la suerte y la ocasión de leérselo a alguien.

Ese país de nunca jamás. Ese niño que no quería crecer. Aquella hadita juguetona, traviesa y hasta enamorada – o así siempre lo he interpretado- de Peter. Sin olvidar a Wendy, su gran amiga. Esta historia tierna y encantadora de ese niño que odia el mundo de los adultos, a la vez que con el polvo que desprende “su hada” le hace volar, y vivir numerosas aventuras junto a sus amigos “los niños perdidos”. Más que un cuento, es una historia, y en su creación fue una obra de teatro cuando su autor Barrie, la escribió.
Me he apasionado y me ido por los “cerros de Úbeda”, pero la pasión por este personaje siempre me ha rondado y, más ahora cuando uno empieza a hacerse mayor. Seguro que tenéis algún cuento o historia guardada en vuestro interior y, que soléis utilizar como recurso a la hora de leerle un cuento o contar una historia a los más “peques”.

Venga, sin cortedad, y con esa travesura infantil que todos conservamos, contarnos que cuento o historia infantil recordáis con cariño y, cual soléis utilizar cuando te ves en la bonita situación de leerle algo a algún niño o niña.

Gracias como siempre, por andar por “estos lares”. ¡Hasta la próxima!

Diego Santos Márquez