Leer algo de nuevo.

La semana pasada tuve que ir al municipio de Coín, de la provincia de Málaga. Actos notariales de unos clientes justificaban mi presencia allí. La cita en notaria era sobre las once de la mañana, por lo que con la media hora que aún faltaba me acerqué a una cafetería que se encontraba en los bajos del edificio de la oficina notarial.

Me llamó la atención una conversación de dos mujeres, sentadas en la mesa anexa a la que me encontraba degustando un café con leche. Hablaban de libros que habían leído. Y eso en estos tiempos ese tipo de conversación es, como cuando llueve, oro líquido. En esta ocasión sería charla dorada.

La cuestión, por muy sencilla que parezca, me resulto fascinante. Hablaban de los libros que estaban dispuestas a releer, a volver a leer.

–Yo, el libro que volvería a leer, leer y leer sin cansarme sería “Los pilares de la Tierra” –decía una de ellas.
–¡Dios mío! Eso no es un libro, es un “tocho” – respondía la otra. Pues yo, “Fortunata y Jacinta – añadió.
–Tampoco ese es un relatito. –matizó la primera.

Pensando en aquella conversación, me propuse el ejercicio de pensar en algunos libros que estaría dispuesto a releer. Bien porque me fascinaron, bien porque tuvo alguna importancia en ese momento de mi vida.
El primero que se me vino a la cabeza “El hombre que calculaba” de Malba Tahan, lo tuve en mi época de estudiante, en el instituto, me hizo leer de otra forma a la manera que lo venía haciendo, despertando el gusto por la lectura, más allá de la obligación.

“El último encuentro” de Sandór Márai, uno de los leído en el club de lectura “Lectio Legens” a raíz de una recomendación de un señor que se asomó hace ya casi una década por el club. Es un elogio a la amistad. Me gustó muchísimo.  “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón. Si soy justo, y debo serlo, este es otro de los libros que volvería a leer, más que nada por esas sensaciones y la adicción que me produjo su lectura. No exagero si os cuento que el hambre voraz de leer que me produjo su lectura.  “De profundis” de Oscar Wilde, una emotiva carta que el escritor envía a su amante desde la cárcel, sin lugar a duda tendría al menos una segunda lectura.

Para acabar, una joyita literaria que también estaría dispuesto a volver a perderme en sus páginas sería “84, Charing Croos Rodad” de Helenne Hanf. Nos es una novela, aunque lo parezca, es una historia real. Una relación epistolar entre un librero en Londres y una joven lectora, a la vez escritora desconocida, desde Nueva York. Es una preciosidad de libro que gustará a las personas que le gustan tener un libro, con frecuencia, en las manos.
Pensando con más calma y frialdad seguro que me saldría una lista más completa, pero así de sopetón estos son los títulos que se han asomado a mi mente.

¿Tú que libros volverías a leer? ¿Por qué?
Como es habitual, antes de acabar, darte las gracias y un abrazo por visitar este espacio.
Nos vemos