Los libros prestados.

No me podréis negar que es un asunto que siempre está en actualidad. Todas hemos dejado algún libro y, todos tenemos algún libro de alguien, es decir, que no es nuestro. Sólo tienes que levantarte y mirar tu biblioteca o estantería de libros.
Personalmente, soy de los que suelen prestar libros, a sabiendas que a toda costa algunos se quedarán en el camino y no volverá a sus aposentos. Pero no por ello, voy a dejar de insistir en prestar mis libros. Y lo hago por convicción y pienso que la cultura tiene que circular y no, permanecer parada en un estante. También es cierto, que ahora lo hago con algo de desconfianza, sobre todo con aquellos nuevos lectores que desconocen las normas éticas de la prestación de libros.

Sería injusto hacer aquí una apología sobre este asunto. Más que nada porque yo también tengo algún libro que en su día no devolví. Es cierto, que hace años pero también es que se quedó ubicado en mi estantería. Ahora, como si fuese una bibliotecaria, apunto el libro que dejo y a quién se lo dejo, y no sólo lo hago por saber quién lo tiene, también porque a veces me pongo loco buscando un libro determinado y acabo sin encontrarlo. Así al tenerlo anotado hay un poco más de orden en el desorden de mi biblioteca.

Me contaron un dicho, no se sí será real o leyenda urbana, que quiero compartir con vosotros:
Resulta que un domingo de otoño, Miguel Delibes visitaba la casa de Camilo José Cela. Almorzaba con él, y hablaban de la vida en general. Después del tomar el café pasaron a la biblioteca de Camilo. Allí, Miguel vio un libro que le llamó la atención. Lo cogió y lo mostro a Cela, diciéndole:

-Camilo ¿me lo prestas?
-No. No, Miguel. Y no te enfades, ni pongas esa cara de sorpresa. Te explico, todo tiene su motivación. Mira, fíjate en la primera hilera de esta amplia estantería. De una vista, podemos decir que hay más de treinta libros.
-Sí. ¿Y? – preguntó Delibes.
-Me lo prestaron Miguel. ¡Me lo prestaron!

Como decía al principio es raro e inusual que entre nuestros libros no haya al menos uno, que no sea nuestro y que nos fuese prestado o dejado. ¡Seguro que sí!
Vamos a ser sincero. ¡Venga!
¿Te gusta prestar libros?
¿Prestaste algún libro y no volvió?
¿Tienes algún libro que se te “olvidó” devolver?

Gracias. Gracias, una vez más por estar aquí, y ayudar con tu presencia y comentario a mantener “vivo” este espacio.

Diego Santos Márquez